Auditoría de accesibilidad web: qué arreglar primero

Libro de latón de pie sobre un pedestal, con cuatro marcadores; el coral sobresale más

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Una auditoría de accesibilidad web útil te entrega cuatro cosas: un alcance que recorre enteros los procesos donde tu cliente compra, reserva o se da de alta; una muestra de páginas justificada; pruebas manuales con teclado y lector de pantalla, en ordenador y en móvil, además de las automáticas; y los fallos ordenados por lo que impiden hacer. Si solo trae una nota, es un escáner con portada.

Esto va para quien la encarga, no para quien la hace. Si aún no sabes si la Ley 11/2023 alcanza a tu servicio, empieza por a quién obliga la ley de accesibilidad web. Forma parte de nuestra serie sobre normativa web en España.

El alcance lo cierras tú, antes de firmar

El W3C, el consorcio que publica las pautas internacionales de accesibilidad, actualizó en julio de 2026 su método de evaluación, la WCAG-EM 2.0. El alcance, dice, suele definirse con quien encarga la evaluación. Es decir, contigo. Tres decisiones merecen tu firma:

  • Los procesos, enteros. Si una página forma parte de un proceso, el método exige incluir todas las de ese proceso, y pone de ejemplo una tienda: pasar por caja, pagar y terminar la compra. La Comisión Europea exige lo mismo a los Estados cuando vigilan las webs públicas: verificar «todas las etapas de los procesos de la muestra» (Decisión de Ejecución (UE) 2018/1524, anexo I, punto 1.2.2). Una auditoría que revisa la portada y el formulario de contacto y se para en el carrito ha auditado la visita, no la compra.
  • Lo que no es tuyo pero está en tu web. La pasarela de pago, el motor de reservas, el chat. La WCAG-EM incluye en el alcance el contenido de terceros, y la ley no te libera por subcontratar parte del servicio (artículo 14.2). Pide que el informe separe lo que arreglas tú de lo que exigirás al proveedor.
  • Contra qué se mide. Para los sitios web de su ámbito, la ley toma como referencia «la norma UNE 139803 o aquella que la sustituya» (disposición adicional tercera). El informe tiene que decir qué norma, qué versión y qué nivel ha medido; si no, la próxima auditoría no podrá compararse con esta.

Cuántas páginas importa menos que cuáles

La WCAG-EM pide una muestra estructurada que cubra las páginas comunes, las funciones esenciales y cada tipo de página, y otra aleatoria encima, del 10 % de la primera. La aleatoria es un control: si encuentra problemas que la estructurada no vio, es señal de que la muestra elegida no era representativa.

Para ti, eso son dos peticiones: la lista de páginas antes de empezar, con el motivo de cada una, para añadir la que más quejas genera; y que el informe diga qué encontró la parte aleatoria.

Un escáner puede demostrar que incumples, no que cumples

La revisión automática tiene su sitio: barre la web entera y encuentra lo repetitivo. En febrero de 2026, WebAIM analizó las portadas del millón de webs más populares y detectó fallos en el 95,9 %, con una media de 56,1 errores por página. Las 6.401 portadas con dominio .es del estudio dieron 57 de media.

El propio estudio avisa de que no detectar errores no significa que una página sea accesible ni conforme. La Comisión Europea hace la misma distinción en los dos métodos que fija para vigilar las webs públicas: uno simplificado, apoyado en pruebas automáticas, «para detectar casos de incumplimiento», y otro en profundidad «para verificar la conformidad» (artículo 5 y anexo I de esa decisión). Una herramienta automática puede demostrar que tu web incumple; no puede demostrar que cumple.

Desconfía también de la nota. La WCAG-EM 2.0 deja la puntuación global como opcional, advierte de que puede inducir a error y recuerda que las pautas no traen ningún sistema de calificación. Si el proveedor te da una cifra, tiene que explicarte cómo la calcula. Un «cumple al 87 %» no te dice si un cliente ciego puede pagar.

Teclado, lector de pantalla y móvil: la parte que hace una persona

Lo que decide si alguien puede comprar en tu web lo comprueba una persona: recorrer el proceso solo con el teclado y repetirlo con un lector de pantalla, el programa que convierte en voz lo que aparece en pantalla. La WCAG-EM prevé acordar contigo con qué navegadores y lectores se probará; esa lista debe figurar en el informe.

Y tiene que incluir el móvil. En la encuesta más reciente de WebAIM a usuarios de lectores de pantalla (1.780 respuestas, julio y agosto de 2026), el 91,8 % dijo usar uno en el móvil.

Nuestro criterio: pide además la prueba en vídeo. Tres minutos de alguien intentando terminar tu compra con un lector de pantalla convencen a un comité de dirección más que cuarenta páginas de criterios. Si el proceso es crítico, valora añadir pruebas con personas con discapacidad: el W3C no las exige, pero las recomienda expresamente porque ayudan a ver barreras que a la revisión experta se le escapan.

Cómo leer el informe sin ser técnico

Cada hallazgo debería entenderse sin diccionario. A nuestro juicio, una ficha útil dice:

  • Dónde: la página y el paso del proceso.
  • Qué pasa, en una frase: «el lector de pantalla no anuncia el botón de pagar como botón».
  • A quién afecta: a quien no ve, a quien no usa ratón, a quien amplía la pantalla.
  • Qué impide: bloquea la tarea, la complica o solo molesta.
  • La prueba: una captura o una grabación.
  • Dónde se arregla: en la plantilla, en el contenido o en el proveedor.

El criterio de la norma que se incumple, al final de la ficha, no como titular.

El orden de arreglo: primero, lo que impide comprar

El informe dice qué falla; el orden lo decides tú. El que proponemos es criterio nuestro, no un mandato de la norma:

  1. Lo que bloquea un proceso que trae ingresos o contratos: pagar, reservar, darse de alta, pedir presupuesto. Un fallo en el botón de pagar pesa más que cien en el blog. Mira primero los CAPTCHA, las pruebas que piden descifrar un texto en una imagen para demostrar que eres una persona: en la edición anterior de esa encuesta (1.539 respuestas, entre diciembre de 2023 y enero de 2024), quienes respondieron los señalaron, con diferencia, como lo más problemático.
  2. Lo que está en la plantilla: cabecera, menú, pie, formularios, ventanas emergentes. Un solo arreglo corrige cientos de páginas.
  3. Lo que depende de un proveedor: se le reclama con el informe en la mano y con fecha.
  4. El contenido: descripciones de imágenes, documentos, vídeos. Corrige lo publicado y fija una regla para lo que se publique a partir de mañana, porque es lo que vuelve.
  5. Lo demás, dentro del mantenimiento habitual.

Lo que decidas no arreglar no se resuelve en una reunión. Salvo que esté en los contenidos que la ley deja fuera de su ámbito (artículo 2.4), un fallo que incumple sus requisitos solo puede quedarse como excepción justificada, con una evaluación documentada que se conserva cinco años desde la última vez que se presta el servicio (artículo 16).

Un informe con fallos no se archiva

Si tu servicio está entre los que regula la ley y tu empresa no es microempresa, el artículo 13.7 es claro: en caso de no conformidad, los prestadores «adoptarán las medidas correctoras necesarias» e informarán «inmediatamente» a las autoridades competentes del incumplimiento y de las medidas adoptadas. Cómo se concreta esa comunicación lo debe valorar tu asesoría jurídica. La obligación existía antes del informe; lo que cambia es que ahora está por escrito.

Después, tres pasos. Una revisión de verificación sobre la misma muestra cuando terminen los arreglos. Poner al día la información que el artículo 13.2 te obliga a publicar, que se alimenta de la auditoría; qué documento es lo explicamos en la declaración de accesibilidad. Y llevar la accesibilidad al mantenimiento de la web: el artículo 13.5 pide procedimientos para que el servicio siga cumpliendo cuando cambia, y cada función nueva sin revisar es una auditoría pendiente.

Si vas a encargar una auditoría y quieres revisar el alcance antes de firmar, o ya tienes el informe y no sabes por dónde empezar, hablemos.

Actualizado: 16 de octubre de 2026.

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