«Posicionamiento en IA», GEO, AEO, visibilidad en IA, SEO para IA: cinco nombres para el mismo trabajo, que es salir citado cuando alguien pregunta a una máquina en lugar de teclear en Google. Google dice por escrito que no exige optimizaciones especiales para ello. Y desde el 31 de agosto de 2026, tu propia Search Console te dice si ya sales.
Eso último es lo que cambia la conversación. Hasta hace nada, cualquier propuesta de SEO y GEO se defendía sola porque no había forma de contrastarla: el proveedor enseñaba capturas y tú tenías que creerle. Ahora hay un contador, es de Google, no hay que contratarlo y ya está dentro de la herramienta que tu equipo abre cada lunes. Antes de leer un presupuesto, conviene mirar ese contador.
Cinco nombres para el mismo trabajo
El término técnico nació en un artículo académico. En noviembre de 2023, un equipo encabezado por Pranjal Aggarwal publicó GEO: Generative Engine Optimization y lo definió como «el primer paradigma nuevo para ayudar a los creadores de contenido a mejorar la visibilidad de su contenido en las respuestas de los motores generativos». De ahí salieron las siglas. Lo demás —AEO, visibilidad en IA, posicionamiento en IA— son etiquetas comerciales que llegaron después, cuando hubo algo que vender.
Que existan cinco nombres no significa que existan cinco disciplinas. Significa que el mercado todavía no ha decidido cómo llamar a esto, y que hay incentivo en llamarlo de una forma que suene a producto nuevo. A nadie se le ocurriría venderte «optimización para la página de resultados»: eso se llama SEO desde hace veinte años. Con la IA se ha vendido primero el nombre y después el trabajo.
Conviene además distinguir dos escaparates que se mezclan en las propuestas. Uno es el asistente al que se pregunta directamente —ChatGPT y compañía—, que tiene sus propias reglas y que tratamos aparte en cómo posicionar tu empresa en ChatGPT. El otro es la propia búsqueda de Google, que desde marzo de 2025 responde en España con lo que la compañía llama vistas creadas con IA. El segundo es el que afecta al tráfico que ya tienes.
Lo que Google dice por escrito, y casi nadie cita
La documentación oficial para propietarios de sitios es explícita hasta resultar incómoda para el sector. En su guía sobre funciones de IA, Google escribe: «No hay requisitos adicionales para aparecer en las vistas creadas con IA ni en el modo IA, ni tampoco es necesario realizar optimizaciones especiales». El modo IA, por cierto, es la pestaña donde la búsqueda se convierte en conversación; la vista creada con IA es el resumen que aparece encima de los resultados de siempre.
Y sigue, en la misma página, cerrando la puerta al entregable estrella de media docena de propuestas: «No es necesario crear archivos legibles por máquinas, archivos de texto de IA ni marcas para que aparezcan en estas funciones. Tampoco es necesario añadir datos estructurados especiales de schema.org».
Léelo dos veces si te han ofrecido instalar un archivo para las IA como pieza central del servicio. Ese archivo puede tener sentido para otras herramientas, y nosotros mantenemos uno en esta misma web, pero Google afirma que no es lo que hace que su IA te muestre. Una propuesta cuyo entregable principal es un fichero te está vendiendo un fichero.
El requisito real que sí figura es de una sobriedad casi decepcionante: la página tiene que estar indexada y ser apta para mostrarse con un fragmento en la búsqueda normal. Nada más. Con una advertencia que conviene llevarse a la reunión: «No se garantiza la indexación ni la publicación». Lo dice el proveedor del escaparate. Quien te garantice por contrato aparecer en él está prometiendo algo que Google no promete.
Desde el 31 de agosto lo puedes mirar tú
El 3 de junio de 2026 Google anunció los informes de rendimiento de IA generativa en Search Console. Su documentación en español fecha el despliegue completo: «Desde el 31 de agosto del 2026, hemos lanzado estas estadísticas para todos los sitios web de todo el mundo». Es decir: si tu empresa tiene el sitio verificado en Search Console —y si no lo tiene, ese es el primer presupuesto, no este—, el dato ya está ahí.
Lo que el informe enseña son las impresiones de tus páginas dentro de las vistas creadas con IA y el modo IA, desglosadas por páginas, países, dispositivos y fechas. Traducido: cuántas veces se ha mostrado un enlace a tu sitio dentro de una respuesta generada, en qué páginas y desde qué país.
Y lo que no enseña importa igual. No hay clics, no hay porcentaje de clics y no hay consultas. Puedes saber que apareces; no puedes saber cuánta gente entró por ahí ni qué preguntaron para encontrarte. Cualquiera que te presente un informe con «tráfico procedente de la IA» desglosado por palabra clave está calculando, no midiendo, y tienes derecho a preguntar con qué.
Aun así, ese contador vale mucho para una decisión de presupuesto. Da una línea base con fecha —«hoy aparecemos en tantas impresiones y en estas páginas»— y convierte la revisión trimestral en una comparación en lugar de una discusión. Es poco, es oficial y no hay que contratarlo, que es más de lo que ofrece la mayoría de los cuadros de mando que se venden alrededor de esto.
La forma de la pregunta decide si aparece un resumen
Aquí está el dato que más cambia el orden de prioridades, y no lo publica una agencia. El Pew Research Center siguió durante marzo de 2025 la navegación real de 900 adultos estadounidenses y analizó 68.879 búsquedas en Google. El 18 % generó un resumen de IA. Pero repartido de forma muy desigual: solo el 8 % de las búsquedas de una o dos palabras lo activaron, frente al 53 % de las de diez palabras o más, y el 60 % de las que empiezan por «quién», «qué», «cuándo» o «por qué».
Es una muestra estadounidense y de hace año y medio, así que tómala como orden de magnitud y no como el mapa exacto de tu sector en España. Pero el patrón es difícil de ignorar: la IA se activa sobre todo en preguntas largas y explicativas. Las búsquedas cortas con intención de comprar —«fabricante de válvulas industriales», «asesoría laboral Bilbao»— siguen mayoritariamente en el mundo de siempre.
Ese mismo estudio midió el coste: los usuarios que se encontraron un resumen hicieron clic en algún resultado en el 8 % de las visitas, frente al 15 % de quienes no lo vieron. Y solo el 1 % pinchó en un enlace del propio resumen.
Google sostiene lo contrario en cuanto a calidad, y también conviene recogerlo: dice haber observado que esos clics «son de mayor calidad, lo que significa que es más probable que los usuarios pasen más tiempo en el sitio», en su propia documentación. No conocemos ninguna medición equivalente hecha en España. Mientras no exista, lo honesto es llevar las dos versiones a la reunión y no solo la que convenga.
La conclusión práctica no es apocalíptica ni tranquilizadora: la IA se come sobre todo el tráfico que resuelve dudas, no el que compra. Si tu web vive de contenido explicativo, tienes un problema medible. Si vive de páginas de servicio y producto, tienes menos urgencia de la que te están contando.
Cinco preguntas para leer una propuesta
Esto ya no es documentación de Google, es criterio nuestro, formado leyendo lo que circula por el mercado español. Úsalo como filtro, no como verdad revelada.
- ¿Cuál es la línea base y de dónde sale? Si no empieza por el informe de IA generativa de tu Search Console y por una tanda de preguntas hechas a mano a los asistentes, empieza por una promesa.
- ¿Qué se entrega exactamente? Si el entregable central es un archivo, un marcado o una herramienta con panel propio, la propuesta es de software. El trabajo que Google describe es de contenido y de estructura.
- ¿Quién toca la web? Muchas recomendaciones mueren en el cajón porque nadie tiene manos ni permisos para aplicarlas. Si el proveedor recomienda pero no ejecuta, pregunta quién ejecuta y con qué plazo.
- ¿Qué se garantiza? La respuesta correcta es «nada, y esto es por qué». Cualquier otra contradice a la documentación del propio Google.
- ¿Se separa de tu SEO o se suma? Facturarlo aparte suele significar cobrar dos veces el mismo trabajo, porque el propio Google dice que las prácticas recomendadas de siempre siguen siendo las que valen.
Sobre el número que verás en casi todos los argumentarios —ese «hasta un 40 % más de visibilidad»— merece la pena saber de dónde viene. Está en el resumen del paper original: los autores demuestran que su método «puede aumentar la visibilidad hasta un 40 % en las respuestas de motores generativos». Medido sobre GEO-bench, un banco de preguntas construido por ellos mismos para el experimento. Es un resultado de laboratorio honesto y publicado. No es una empresa que vendiera más.
Tres cosas que hacer esta semana
Ninguna cuesta una reunión de comité. Abrir el informe de rendimiento de IA generativa en Search Console y anotar la cifra de hoy con la fecha, aunque sea cero: sin ese punto de partida, dentro de seis meses cualquier resultado será opinable. Comprobar con tu equipo que el sitio no está excluido de las funciones de IA, porque se puede estar fuera por una configuración antigua sin saberlo. Y separar tus páginas en dos montones, las que explican y las que venden, porque el riesgo y la oportunidad no se reparten igual entre ellos.
Con eso ya puedes leer cualquier propuesta con la calculadora encendida. Y si prefieres que ese diagnóstico lo hagamos nosotros y te lo contemos sin siglas, la puerta está abierta.
Actualizado el 9 de septiembre de 2026.